Un
mito entre los mitos, eso es Audrey Hepburn. Actriz de prestigio,
modelo de mujer o icono del estilo en el
glamuroso mundo de la moda, son algunos de los títulos de los que puede presumir esta belga, educada en Holanda, de corazón británico y de trascendencia
global en el séptimo arte, una mujer ante todo que sobrevivió al nazismo, se
arriesgó en el cine y dedicó sus últimos años a ser embajadora de UNICEF.
Sus
comienzos en el mundo de la gran pantalla comenzaron con un golpe de suerte. Aunque
es una faceta menos conocida, Audrey fue bailarina antes que actriz y a pesar
de que la guerra hizo estragos en su constitución física, nunca dejó practicar
ballet. La gran oportunidad le llegaría
en el lobby de un hotel cuando le ofrecieron el papel protagonista del musical ‘Gigi’
en Broadway, la escritora y reportera francesa Sidonie-Gabrielle Colette dijo sobre Audrey:
«¡Voilà!, ¡ésta es nuestra Gigi!»
«¡Voilà!, ¡ésta es nuestra Gigi!»
Tras
el éxito cosechado con el musical le llegaría su primer papel de importancia en
la gran pantalla, fue en el film ‘Secret People’, poco después llegaría la oportunidad que la
catapultó a la fama, además de ser su primer papel en Hollywood, fue,
junto a Gregory Peck, en ‘Vacaciones en Roma’ de WillyWyler.
Todo
el prestigio que cosechó en el mundo del cine ya es historia.
Si
hay algún papel por el que Audrey Hepburn siempre será recordada, es su
interpretación de Holly Golightly en ‘Desayuno con diamantes’. La película le
valió una nominación a los Oscar y cimentó su fama de ser la mujer más elegante
de Hollywood además de paradigma de belleza y elegancia en todo el mundo.
Mientras
su trabajo y sus innovaciones en la moda han sido largamente celebrados,
especialmente tras su muerte, algunos aspectos fascinantes de su faceta
personal no han tenido la misma proyección. A día de hoy su estilo todavía
marca tendencia en la moda, también podemos ver su imagen reflejada en tazas,
camisetas, posters y de vez en cuando en alguna reposición televisiva de sus
películas, sin embargo existen aspectos de la vida de Audrey que nos revelan su
aspecto más humano más allá de la fama y las bambalinas.
Os cuento algunas de las cosas que quizás no sepas de ella.
Hepburn se
consideraba introvertida
Mientras
Holly Golightly no era precisamente el tipo de persona que se queda en casa con
un libro tras una semana de eventos sociales, Hepburn sí necesitaba hacerlo. De
hecho, ella misma reconoció que su papel en Desayuno con
diamantes lo vivió como un reto por su naturaleza tranquila. “Soy
introvertida”, dijo en numerosas ocasiones, según su biografía en Lifetime.
"Interpretar a una chica extrovertida ha sido lo más difícil que he hecho
nunca".
Hepburn
también se sinceró sobre esto en la revista Life en 1953.
"Necesito
estar sola muy a menudo. Sería muy feliz si pasara desde la noche del sábado
hasta la mañana del domingo sola en mi apartamento. Así es como me
recargo", explicó.
Hepburn se
sentía insegura sobre su aspecto.
Desde Desayuno
con diamantes, Hepburn ha sido un icono de sofisticación. Innumerables
fotografías de moda han recreado sus looks más memorables y los
expertos en moda siguen teniéndola como la guía del buen vestir. Sin embargo,
ella no se gustaba a sí misma cuando se miraba en el espejo.
"Oh, me gustaría no ser tan plana", dijo una vez según la revista People: "Me gustaría no tener unos hombros tan angulosos, ni estos pies tan grandes, ni una nariz enorme".
Hepburn
trabajó de muchas cosas antes de ser actriz.
Aunque algunos
informes estiman que los ingresos por ‘Desayuno con diamantes’ equivaldrían
en la actualidad a unos seis millones de dólares (5,3 millones de euros,
aproximadamente), hubo un tiempo en el que ella tuvo que aceptar todo tipo de
trabajos para ganarse la vida.
Según
reveló Ian Woodward en el libro Audrey Hepburn: Fair Lady of the Screen,
Hepburn además de bailarina de ballet, fue asistente dental, archivista e
incluso profesora ocasional de francés.
Hepburn vivió la ocupación nazi de Holanda.
En
su vida adulta alcanzó la riqueza y el glamour de Hollywood. Sin
embargo, tuvo que superar una difícil juventud en la Holanda ocupada por los
nazis. En esos años, sufrió malnutrición debido a la falta de comida y se dice
que tuvo que comer bulbos de tulipán para sobrevivir. Además, perdió a
varios miembros de su familia por su participación en la resistencia a los
nazis.
Hepburn fue
solidaria.
En
gran parte por lo vivido durante la guerra, Hepburn en los años 80 y 90 desarrolló
una faceta humanitaria, dedicando los últimos años de su vida a las comunidades más desfavorecidas en Etiopía, Sudán,
Somalia y América del Sur. La estrella fue nombrada embajadora de buena voluntad de
UNICEF en 1988, recibió el prestigioso premio de la Academia del cine Jean HersholtHumanitarian Award y fue galardonada con la medalla presidencial de la
libertad en 1992, tan solo unos meses antes de que perdiera su batalla contra
el cáncer.
"Doy fe de lo que UNICEF significa para los niños porque yo estuve entre los que recibieron alimentos y atención médica tras la Segunda Guerra Mundial", dijo en 1989, "Estaré eternamente agradecida a UNICEF".
Audrey
se marchó un 20 de enero, en 1993, nos dejo con calma y en silencio, lo mismo
que necesitaba para concentrarse en sus actuaciones, nos dejó relativamente
pronto, en soledad y con la quietud de la que siempre hizo gala.
Siempre la recordaremos, no solo
por haber sido la princesa en la corte de Hollywood, también por su innegable encanto, sofisticación, elegancia y personalidad, por sus enormes ojos gatunos
y por habernos conquistado a todos con su exquisitez, irremediablemente, para
siempre.
"Lo único que deseo es un cuarto en alguna parte, lejos del aire frío de la noche. Con una silla enorme, chocolate y una estufa de leña."
Fuentes:















