jueves, 21 de enero de 2016

El legado de Audrey Hepburn más allá de su “Desayuno con diamantes”

Un mito entre los mitos, eso es Audrey Hepburn. Actriz de prestigio, modelo de mujer o icono del estilo en el glamuroso mundo de la moda, son algunos de los títulos de los que puede presumir esta belga, educada en Holanda, de corazón británico y de trascendencia global en el séptimo arte, una mujer ante todo que sobrevivió al nazismo, se arriesgó en el cine y dedicó sus últimos años a ser embajadora de UNICEF.


Sus comienzos en el mundo de la gran pantalla comenzaron con un golpe de suerte. Aunque es una faceta menos conocida, Audrey fue bailarina antes que actriz y a pesar de que la guerra hizo estragos en su constitución física, nunca dejó practicar ballet.  La gran oportunidad le llegaría en el lobby de un hotel cuando le ofrecieron el papel protagonista del musical ‘Gigi’ en Broadway, la escritora y reportera francesa Sidonie-Gabrielle Colette dijo sobre Audrey: 
«¡Voilà!, ¡ésta es nuestra Gigi!»

Tras el éxito cosechado con el musical le llegaría su primer papel de importancia en la gran pantalla, fue en el film ‘Secret People’,  poco después llegaría la oportunidad que la catapultó a la fama, además de ser su primer papel en Hollywood, fue, junto a Gregory Peck, en ‘Vacaciones en Roma’ de WillyWyler.

Todo el prestigio que cosechó en el mundo del cine ya es historia.
Si hay algún papel por el que Audrey Hepburn siempre será recordada, es su interpretación de Holly Golightly en ‘Desayuno con diamantes’. La película le valió una nominación a los Oscar y cimentó su fama de ser la mujer más elegante de Hollywood además de paradigma de belleza y elegancia en todo el mundo.
Mientras su trabajo y sus innovaciones en la moda han sido largamente celebrados, especialmente tras su muerte, algunos aspectos fascinantes de su faceta personal no han tenido la misma proyección. A día de hoy su estilo todavía marca tendencia en la moda, también podemos ver su imagen reflejada en tazas, camisetas, posters y de vez en cuando en alguna reposición televisiva de sus películas, sin embargo existen aspectos de la vida de Audrey que nos revelan su aspecto más humano más allá de la fama y las bambalinas.

Os cuento algunas de las cosas que quizás no sepas de ella.

Hepburn se consideraba introvertida

Mientras Holly Golightly no era precisamente el tipo de persona que se queda en casa con un libro tras una semana de eventos sociales, Hepburn sí necesitaba hacerlo. De hecho, ella misma reconoció que su papel en Desayuno con diamantes lo vivió como un reto por su naturaleza tranquila. “Soy introvertida”,  dijo en numerosas ocasiones, según su biografía en Lifetime. "Interpretar a una chica extrovertida ha sido lo más difícil que he hecho nunca".
Hepburn también se sinceró sobre esto en la revista Life en 1953. 
"Necesito estar sola muy a menudo. Sería muy feliz si pasara desde la noche del sábado hasta la mañana del domingo sola en mi apartamento. Así es como me recargo", explicó.


Hepburn se sentía insegura sobre su aspecto.

Desde Desayuno con diamantes, Hepburn ha sido un icono de sofisticación. Innumerables fotografías de moda han recreado sus looks más memorables  y los expertos en moda siguen teniéndola como la guía del buen vestir. Sin embargo, ella no se gustaba a sí misma cuando se miraba en el espejo.

"Oh, me gustaría no ser tan plana", dijo una vez según la revista People: "Me gustaría no tener unos hombros tan angulosos, ni estos pies tan grandes, ni una nariz enorme".

Hepburn trabajó de muchas cosas antes de ser actriz.

Aunque algunos informes estiman que los ingresos por ‘Desayuno con diamantes’ equivaldrían en la actualidad a unos seis millones de dólares (5,3 millones de euros, aproximadamente), hubo un tiempo en el que ella tuvo que aceptar todo tipo de trabajos para ganarse la vida.
Según reveló Ian Woodward en el libro Audrey Hepburn: Fair Lady of the Screen, Hepburn además de bailarina de ballet, fue asistente dental, archivista e incluso profesora ocasional de francés.

Hepburn vivió la ocupación nazi de Holanda.

En su vida adulta alcanzó la riqueza y el glamour de Hollywood. Sin embargo, tuvo que superar una difícil juventud en la Holanda ocupada por los nazis. En esos años, sufrió malnutrición debido a la falta de comida y se dice que tuvo que comer bulbos de tulipán para sobrevivir. Además, perdió a varios miembros de su familia por su participación en la resistencia a los nazis.

Hepburn fue solidaria.

En gran parte por lo vivido durante la guerra, Hepburn en los años 80 y 90 desarrolló una faceta humanitaria, dedicando los últimos años de su vida a las comunidades más desfavorecidas en Etiopía, Sudán, Somalia y América del Sur. La estrella fue nombrada embajadora de buena voluntad de UNICEF en 1988, recibió el prestigioso premio de la Academia del cine Jean HersholtHumanitarian Award  y fue galardonada con la medalla presidencial de la libertad en 1992, tan solo unos meses antes de que perdiera su batalla contra el cáncer.

"Doy fe de lo que UNICEF significa para los niños porque yo estuve entre los que recibieron alimentos y atención médica tras la Segunda Guerra Mundial", dijo en 1989, "Estaré eternamente agradecida a UNICEF".

Audrey se marchó un 20 de enero, en 1993, nos dejo con calma y en silencio, lo mismo que necesitaba para concentrarse en sus actuaciones, nos dejó relativamente pronto, en soledad y con la quietud de la que siempre hizo gala.

Siempre la recordaremos, no solo por haber sido la princesa en la corte de Hollywood, también por su innegable encanto, sofisticación, elegancia y personalidad, por sus enormes ojos gatunos y por habernos conquistado a todos con su exquisitez, irremediablemente, para siempre.




"Lo único que deseo es un cuarto en alguna parte, lejos del aire frío de la noche. Con una silla enorme, chocolate y una estufa de leña."


Fuentes:

-          www.mcnbiografias.com
-          www.alohacriticon.com
-          www.filmaffinity.com
-          www.es.wikipedia.org

miércoles, 13 de enero de 2016

Hello Norma Jeane!!



Cada vez que me doy de bruces con una imagen de Marilyn, ya sea en una fotografía o en una de su películas, no puedo evitar sentir una mezcla de nostalgia y profunda admiración por su magnetismo y sensualidad. Todavía me sigue pareciendo impactante y sumamente atractiva. En su época, fue todo un icono del séptimo arte, de eso no hay duda, una "rara avis" que conquistó al público, -sobre todo al masculino- con una combinación ‘explosiva’ de ingenuidad, belleza y fragilidad, pocas veces vista, sin embargo y pese a que con todo lo anteriormente citado, sobran argumentos, hay algo en ella, en su historia, que todavía me llama más la atención, la transcendencia de la figura mediática de Marilyn pasadas más de 5 décadas desde su fallecimiento en 1962. 


La historia de Marilyn, es lo más parecido que conozco al cuento de Cenicienta, solo que ella no tuvo un final feliz, su príncipe, finalmente no apareció y los pretendientes a ocupar ese ‘papel’ por lo visto no dieron la talla, aunque bien pensado, tampoco creo que la ‘bomba rubia’ supiese nunca lo que buscaba realmente para sí. 

Sea como fuere su historia personal, Marilyn, fue una de las actrices más deseadas de la década de los ’50 y una de las mujeres más sensuales e icónicas del siglo XX, sin duda un antes y un después en la época inicial del destape de las féminas en la pantalla grande. A día de hoy todavía se le considera la ‘sex symbol’ por excelencia, un referente de la belleza femenina en todo el mundo. 



No todo fue un camino de rosas en la corta vida de Marilyn, aunque hay infinidad de anécdotas y mitos sobre éste ‘sex symbol’ de belleza pícara y curvilínea, hoy prefiero centrarme sobre la curiosa historia de una canción que se creó en su honor y que décadas después sería reescrita y versionada de nuevo para dedicársela a otra de las mujeres más influyentes del siglo XX. 

Paradójicamente, ninguna de las dos pudo escuchar su propia versión de esta legendaria canción… 

Más conocida como Marilyn Monroe, Norma Jeane Mortenson, la ‘bomba rubia’ fue votada como “la mujer más sexy del siglo” por la revista People en 1999… (Biografía

La vela en el viento

Once años después de su muerte, en 1973, Elton John escribió junto a Berni Taupin la canción “Candle in the wind” en honor a Marilyn, de hecho en la versión original de 1973, la frase inicial de la canción es “goodbye Norma Jean”, en alusión al nombre real de Marilyn Monroe. 

A pesar de que el resto de la misma se refiere directamente a la vida de la fallecida estrella de cine, Bernie Taupin mencionó en varias ocasiones que la misma canción bien pudo haber sido dedicada a cualquier otra estrella de rock o del cine que hubiera muerto joven, en realidad trata sobre la fama y las vidas de jóvenes talentos truncadas en la flor de la vida. Lo mismo se podría haber dedicado a James Dean que a Montgomery Cliff o Jim Morrison y ese fue el concepto y lo que quisieron reflejar inicialmente con este tema. 

Fue en 1997, a raíz del repentino fallecimiento de Diana de Gales cuando Bernie Taupin reescribió esta misma canción para dedicarla a la fallecida princesa. De ahí que en esta nueva versión, el comienzo original se sustituyera por “Good bye England rose". 


Interpretada por Sir Elton John en el funeral de Lady Di, la nueva versión de Candle in the wind ’97 alcanzó una audiencia televisiva de aproximadamente 2,5 billones de personas convirtiéndose en un éxito sin precedentes, de hecho fue el disco sencillo más vendido de toda la historia con aproximadamente 33 millones de copias vendidas en todo el mundo. 

Por tercera década consecutiva, y con una tercera versión diferente a las anteriores, “Candle in the wind” alcanzaba esta vez el número 1 de los rankings en Reino Unido y Estados Unidos. En Norteamérica se mantuvo 14 semanas en el Top de las listas. 

El Libro Guinness de los Récords en 2007 declaró que "Candle in the Wind 1997" es el single en formato CD de mayor venta "desde que comenzaron los registros", pero que la canción White Christmas de Bing Crosby había vendido mayor cantidad de copias con anterioridad. El récord de esta versión de “Candle in the wind” fue producida por el mítico George Martin, el mayor productor musical inglés de todos los tiempos, frecuentemente llamado “el quinto Beatle” por su amplia participación en cada uno de los álbumes del cuarteto de Liverpool



Todas las ganancias obtenidas con las ventas del disco “Candle in the wind ‘97 fueron entregadas a la fundación Diana de Gales. 









jueves, 7 de enero de 2016

Poner la vista en las estrellas, no es sino una manera de ubicar nuestros anhelos, imaginar un lugar donde habitan los seres queridos que ya no están entre nosotros o quizás sea la búsqueda de ese ser que nos complementa, ese alma gemela donde vernos reflejados, sea como fuere, mirar a las estrellas nos da las alas necesarias para viajar por el universo de nuestra existencia, alejando de nuestra mente cualquier atisbo de vacío interior.




“Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya.” 


Los más grades descubrimientos, los logros más importantes que el hombre ha sido capaz de alcanzar, se han conseguido persiguiendo un sueño, y en la mayoría de ocasiones ese viaje ha comenzado dirigiendo la miranda hacia las estrellas. El ser humano vive su vida soñando, se aferra a la esperanza y a su fe, sea en la idea de una entidad superior que se escapa a su entera comprensión o a sí mismo, lo cierto es que eso no es malo, la mayoría de nosotros salimos adelante con esa misma fórmula.

Si ya has alzado tu mirada al cielo en una noche estrellada y no has encontrado un significado, es posible que debas entornar la mirada desde tu 'niño' interior, aunque no lo sepas, todavía está ahí, esperando que lo encuentres. Una vez, quizás hace mucho tiempo, fuiste niño, la vida era mucho más sencilla y no necesitabas de demasiadas explicaciones para entender todo lo que te rodeaba porque tu comprensión nacía de tu esencia, tu inocencia y tu ilusión, por eso es posible que ahora tu vista esté nublada por una realidad tergiversada por falsos convencionalismos, un traje a medida que posiblemente ya esté pasado de moda.

Seamos sinceros, si nos detenemos un momento y pensamos en nuestro comportamiento diario desde un punto de vista objetivo, encontraremos un sinfín de fallos que delatan un déficit importante de comprensión, de generosidad y de afecto, por no hablar de otras cosas que nos degradan más si cabe como seres humanos.

Solamente contemplando el mundo que nos rodea con los ojos de un niño, podremos entender la vida, sin adornos, sin complejos y sin prejuicios. Así es también como deberíamos mirar a las estrellas, con la mirada limpia de un niño, solo así es como podremos encontrar la nuestra.

Después de todo  ¿Quién no ha mirado alguna vez al cielo en una noche estrellada?

He releído El Principito hace unos días, la primera vez fue hace mucho tiempo, y aun así no he podido evitar volver sorprenderme por su mensaje. No tiene desperdicio, como diría un viejo amigo, “No da puntada sin hilo” y ahí radica su éxito, en transmitir de manera sencilla, con la naturalidad con que las concibe un niño, las claves sobre el significado de la vida, el amor, la amistad o la esperanza. Toda una obra maestra que lo mismo invita a observar nuestro interior como a dirigir nuestra mirada hacia las estrellas.

Y tu...  ¿Ya has encontrado la tuya?


Publicado por primera vez el 6 de abril de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, El Principito narra el encuentro entre un niño y un aviador que se estrella en el desierto, y cómo los diálogos entre ambos hacen replantear la vida de este último. El éxito de esta espléndida historia radica en su sencillez y universalidad, de hecho, siete décadas después, el libro de apenas 100 páginas es una de las obras más vendidas de todos los tiempos.





miércoles, 30 de diciembre de 2015


¿Os habéis parado a pensar? Igual la felicidad es como esas gafas que llevas tanto tiempo buscando como un loco y al final resulta que las llevas puestas, ahí justo encima de la cabeza, de diadema...
  




Uno de los primeros refranes que aprendí hace mucho tiempo es que “Cada maestrillo tiene su librillo”. Algo así ocurre con la felicidad, no hay una fórmula que sirva para todos por igual, cada uno de nosotros tiene que encontrar su propia receta.

Prueba a plantear la felicidad como tema de conversación en una tertulia e inmediatamente surgirán enfoques distintos a la hora de definir este concepto hasta el infinito. No hay nada tan subjetivo, cada persona tiene su propia versión sobre este sentimiento aunque si es verdad que para todos existe un denominador común, la búsqueda de la satisfacción personal de cada individuo, una aspiración humana de lo más esencial.


 Tres mitos sobre la felicidad

Cuando uno logra hallar la fórmula de la felicidad se la guarda para sí mismo, no se trata de guardar un secreto, puedes pregonar tu táctica para encontrarla y aun así lo que para ti sirve, no significará nada para otro.

 ¡Soy feliz! Y lo sabes

Una de las teorías, controvertida por cierto, predica que la felicidad es una cuestión de herencia genética. Aceptarlo supone asumir que si la lotería de los genes no te ha favorecido, estás condenado  a vivir sumido en la tristeza y el pesimismo o de lo contrario a ser una persona alegre y vital de por vida, vamos, de esos que parece que les sale todo redondo y lucen ese envidiable aspecto de satisfacción y autosuficiencia que para nosotros quisiéramos.

Nada más lejos de la realidad, existen estudios que avalan la certeza de que aproximadamente el 50% de la felicidad, es posiblemente heredada pero el otro 50%, se aprende. ¿Cómo? Ahí volvemos a lo mismo, cada uno debemos encontrar nuestro propio método de aprendizaje, independientemente de que en nuestros genes exista una tendencia a ser felices, la mitad del trabajo es cosa nuestra, dependerá entonces del modo en que cada cual decidamos vivir nuestras circunstancias.


Por tanto, que la felicidad se lleva en los genes, sería una verdad a medias.


“Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.” -John Locke





Yo para ser feliz quiero un camión

Muy a menudo, más de lo que parece, asociamos felicidad con posesiones, los medios no dejan de bombardearnos con mensajes subliminales –y no tanto- para llevarnos por la senda del consumismo como medio y fin para conseguir un estado de bienestar lo más parecido a la felicidad. En un plano más personal, condicionar ese estado de satisfacción personal con la idea de encontrar una pareja ideal o conseguir un puesto de trabajo mejor supone plantearnos metas cada vez más lejanas una y otra vez hasta el infinito, una especie de “ahora que lo tengo, quiero más”.. Y mientras, el tiempo va pasando.

Nada más lejos de la realidad. Supeditar nuestra felicidad al logro de metas a corto o medio plazo, nos obliga continuamente a depositar la esperanza de conseguirla, en un futuro que puede ser cierto, o quizás no. El “seré feliz cuando…” supone posponer un sentimiento “en función de…” De si lo conseguimos o no, y si lo conseguimos, seguramente nos hará felices, o no tanto.
Condicionar la realización personal a logros o posesiones futuras implica asumir un riesgo que no podemos controlar, la vida cambia y a menudo sufrimos altibajos que en absoluto nada tienen que ver con lo que hagamos o dejemos de hacer, sucesos que se escapan a nuestro albedrío, experiencias positivas y negativas que nos llevarán por derroteros insospechados. De nosotros depende como encajemos esos vaivenes, aceptar con naturalidad esos altibajos y una cierta capacidad de adaptación es lo que realmente nos puede ayudar a encontrar un bienestar duradero e incondicional.

Es innegable que la calidad de vida que nos proporciona un cierto nivel de ingresos, ayuda a proporcionarnos una sensación de satisfacción personal importante, no es lo mismo tener cubiertas las necesidades básicas que tener que luchar por sobrevivir pero no necesariamente el dinero da la felicidad.


Un buen resumen sobre lo escrito sería: Consumimos demasiado tiempo soñando con lo que tendremos –o creemos que vamos a tener- que disfrutando de lo que ya tenemos.



“Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…” -Groucho Marx






La Felicidad no es como los yogures, no tiene fecha de caducidad

Otro mito muy extendido, a la vez que perjudicial es la creencia de que los acontecimientos pueden condicionar nuestra felicidad. Darle fecha de caducidad a tu felicidad, supone acotar tu margen de maniobra frente a las adversidades que seguramente vas a vivir – como cada quisqui- ¿A quién no ha pillado desprevenido una adversidad? Una ruptura sentimental, el fallecimiento de un ser querido, la ruina de tu empresa o encontrarte por sorpresa desempleado porque tu puesto de trabajo “se ha esfumado”


No es sencillo pero puede lograrse, ser feliz en medio de una situación difícil –a nivel económico, sobre todo- Los cambios de fortuna adversos o las situaciones inesperadas suelen llevarnos a un estado de confusión ciertamente caótica, reaccionar lo antes posible ante esta ‘novedad’ y adaptarnos es una prioridad que debemos mantener a toda costa.


Uno de los trucos –por llamarle de alguna manera. Consiste en relativizar esa situación en todos sus aspectos. Ante una desgracia tendemos a sobredimensionar nuestra reacción, nuestros pensamientos se van solitos por los derroteros del pesimismo y nos bloqueamos con suma facilidad pensando que ya nunca más seremos felices y que la vida que hemos disfrutado hasta ese momento ha llegado a su fin. Sin embargo, pese a toda esta maraña de reveses que el destino nos pone en el camino, siempre tenemos la opción de desplazar de nuestro pensamiento todo aquello que hemos perdido y enfocarnos en lo que sí tenemos, en el “aquí y el ahora”


Desde de mi experiencia personal, os puedo asegurar que se puede alcanzar un nivel de satisfacción personal más que aceptable, incluso puede mejorar, no es fácil pero se puede. Comienza por plantearte algunas preguntas sencillas para las que seguramente ya tengas la respuesta. Al menos ¡inténtalo!


¿Realmente necesitas todo lo que has perdido para ser feliz?


Por supuesto que depende de cada individuo la forma de encarar un infortunio, pero párate a pensar, ¿No estarías llevando una carga demasiado pesada? La desesperanza no es sinónimo de infelicidad, recuerda que la felicidad comienza cuando ya no se espera nada ni a nadie, comienza cuando se aprende a disfrutar de la esencia de uno mismo.




“Con frecuencia, algunos buscan la felicidad como se buscan los lentes cuando se tienen sobre la nariz.” -Gustavo Dorz





No le busques tres pies al gato, no hay una fórmula mágica para alcanzar la felicidad, la tendrás que descubrir por ti mismo. ¿Quieres pistas?  No la busques en el futuro, supondría menospreciar todo lo conseguido hasta este momento, No la busques en las cosas, búscala en las personas. Te pasará como con las gafas, la encontrarás en el momento menos esperado y estará ahí mismo, delante de tus narices.



Santiago J. Artazos

30 de diciembre de 2015


miércoles, 24 de julio de 2013


¡¡Santiago y cierra, España..!!

Además de patrón de España y de multitud de pueblos y ciudades que celebran el 25 de julio las fiestas en su honor, el apóstol Santiago es patrón del arma de caballería del ejercito español.

¡¡Santiago y cierra,España!! Frase final del himno del arma de caballería es una de las más conocidas desde la España de la reconquista, utilizada como arenga para los guerreros que lucharon contra el avance del Islam en aquella época.

Cuenta la leyenda que Ramiro I, en la batalla de Clavijo, venció a las tropas de Abderraman II ayudado por un jinete sobre un caballo blanco que luchaba a su lado y que resultó ser el Apóstol Santiago, surgiendo el mito y convirtiéndose así en el patrón de la reconquista.

La tradición tal cual se nos ha transmitido, cuenta que el apóstol Santiago, como llamamos los españoles a Jacob el hijo del Zebedeo y hermano de Juan el evangelista, llego en su misión evangelizadora hasta el Noroeste de España. Hasta la céltica y verde Galicia, a la que los romanos bautizaron como “Finis Terrae” o el fin de la tierra por ser el extremo más occidental del mundo hasta entonces conocido.

Además, cuentan las narraciones de los primeros años de la cristiandad que a pesar de habérsele adjudicado estas nuestras tierras españolas para predicar el Evangelio, y habiendo llegado hasta la desembocadura del rio Ulla, su éxito en dicha empresa fue realmente escaso y pocos los discípulos que logró arrastrar por lo que decidió regresar a Jerusalem.

Torturado y decapitado por Herodes Agripa en Palestina, se prohibió que fuese enterrado. Sin embargo sus discípulos en secreto embarcaron el cuerpo del apóstol en un sepulcro de mármol  que llegaría tras la travesía marítima y remontando el río Ulla, hasta el puerto romano de Iria Flavio, capital de la Galicia romana. Allí fue enterrado su cuerpo en un compostum o cementerio en el cercano bosque de Liberum Donum donde se levanto un altar sobre el arca de mármol.

Lugar olvidado a causa de las persecuciones a los cristianos, no fue hasta el año 813 cuando el eremita Pelayo observó resplandores y escuchó cánticos en aquel lugar, lo que ocasionó que se le llamase a partir de entonces Campus Stellae o campo de la estrella de donde se deriva el nombre de Compostella.

Advertido el obispo de Iria Flavio, Teodomiro, de que los restos allí hallados e identificados por la inscripción en la lápida como los del apóstol Santiago, se procedió a informar al Rey Alfonso II quien proclamó al apóstol como patrono del reino, edificando allí un santuario que más tarde llegaría a convertirse en la Catedral de Santiago.

Las historias y leyendas que surgieron a partir de las supuestas apariciones y milagros, sin lugar a dudas se destinaron a infundir el valor necesario para los guerreros que luchaban contra los avances del Islam y a los peregrinos que poco a poco fueron trazando lo que hoy se denomina El Camino de Santiago.

lunes, 11 de febrero de 2013

¿Realidad o conspiración?

Prueba a escribir en la barra de dirección de tu buscador “Illuminati” al revés: Itanimulli.com... ¿Sorprendido???

Sectas, la orden de Sion, masonería, franc-masonería, Bilderberg, Nuevo Orden Mundial, Illuminatis, supongo que muchos de vosotros habéis leído o escuchado algo sobre todo esto y puede que os parezca una tontería o quizás me este volviendo paranoico, el caso es que si observas un billete de un dólar puedes leer “Novus Ordo Seclorum” claramente alusivo al nuevo orden mundial y “El ojo de Horus”, mas conocido como “El ojo que todo lo ve” símbolo masónico por excelencia y estandarte de los illuminati, por no extenderme evitaré mas explicaciones sobre la pirámide y todos los significados que se le atribuyen, solo mencionare que en la base de la piramide se puede leer en números romanos 1776, año de la independencia de los Estados Unidos pero también año en el que el sacerdote jesuita de origen judío, Adam Weishaupt fundó la orden de los Illuminati.

Foto: ¿Realidad o conspiración?

Prueba a escribir en la barra de dirección de tu buscador “Illuminati” al revés: Itanimulli.com... ¿Sorprendido???

Sectas, la orden de Sion, masonería, franc-masonería, Bilderberg, Nuevo Orden Mundial, Illuminatis, supongo que muchos de vosotros habéis leído o escuchado algo sobre todo esto y puede que os parezca  una tontería o quizás me este volviendo paranoico, el caso es que si observas un billete de un dólar puedes leer “Novus Ordo Seclorum” claramente alusivo al nuevo orden mundial y “El ojo de Horus”, mas conocido como “El ojo que todo lo ve” símbolo masónico por excelencia y estandarte de los illuminati, por no extenderme evitaré mas explicaciones sobre la pirámide y todos los significados que se le atribuyen, solo mencionare que en la base de la piramide se puede leer en números romanos 1776, año de la independencia de los Estados Unidos pero también año en el que el sacerdote jesuita de origen judío, Adam Weishaupt fundó la orden de los Illuminati.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Bienvenidos al Blog


Aprendiz de todo y experto en nada.



Dicen que si consumes literatura tienes seso seguro. Así que ahí andamos, al lío.









Sed bienvenidos, pasen y lean...